¿Cuál es la mejor Inversión que puedes Hacer?

¿Sabías que los negocios de funerarias venden trajes para los difuntos? Son para personas que quieren ser enterradas en traje y no tienen uno. ¿Sabes cuál es la diferencia de los trajes para difuntos de los trajes comunes? ¡No tienen bolsillos! ¡Es verdad! No los necesitas porque no puedes llevarte nada contigo.

Pero eso no significa que no puedas hacer inversiones para la vida eterna. ¿Cómo lo haces? Invirtiendo en personas que van para allá. La generosidad es una inversión, comenta en Dr. Rick Warren.

La Biblia dice: “Diles que usen su dinero para hacer el bien. Deberían ser ricos en buenas acciones, generosos con los que pasan necesidad y estar siempre dispuestos a compartir con otros. De esa manera, al hacer esto, acumularán su tesoro como un buen fundamento para el futuro, a fin de poder experimentar lo que es la vida verdadera.” Eso le dijo san Pablo a su pupilo Timoteo.

Cada vez que eres generoso con una persona pobre, un amigo o un vecino, Dios dice que estás amontonando tesoros en el banco del cielo. Tu tiempo en la tierra es solo alrededor de 80, como mucho 100 años, pero vas a vivir trillones de años en la eternidad.

Cuando ayudas a otras personas con tu tiempo, tu dinero, tus recursos – lo que sea que tengas – estás de hecho haciendo una inversión en el cielo. La Biblia dice, en Proverbios: Servir al pobre es hacerle un préstamo al Señor; Dios pagará esas buenas acciones. Fuente Radio HCJB

Lo que los hijos ven, eso harán

Así que sigan mi ejemplo, como yo sigo el ejemplo de Cristo. 1 Corintios 11:1

Cuando nacen nuestros hijos son tantas las emociones que inspiran en nosotros: la alegría, el gozo, las ilusiones y cuando llegas a casa poco a poco descubres que ser padres es un gran privilegio, pero conlleva una gran responsabilidad. Ese día recibimos el título de padre o madre, pero también de maestros de vida.

La paternidad consiste en vaciarnos en nuestros hijos, lo hermoso y también lo que no sea tan agradable, con el pasar del tiempo veremos cómo nuestros hijos cada vez más se irán pareciendo a nosotros, porque imitaran lo que tú y yo vivimos.

El aprendizaje sobre todo cuando están pequeños comienza con la observación y esto continúa conforme van creciendo. La primera técnica para aprender es simplemente observar, por ello que importante es lo que hacemos y como lo hacemos.

 El niño no aprende lo que los mayores dicen, sino lo que ellos hacen.

Baden Powell

 Cuando nuestros hijos nacen es como si Dios nos hubiera entregado una masa moldeable, nuestras acciones y palabras diarias le van dando forma a esa masita. Te has preguntado cual es el modelo a seguir, quisiéramos que como Pablo habla de que imita a Jesús, que El es su Señor y maestro de vida, para después ser el un buen maestro para sus hijos espirituales, así Jesús sea nuestro modelo para forjar en nuestros hijos un carácter cristiano. Somos artesanos de nuestros propios hijos, como el cantautor Marcos Vidal expresa: ¨De un tiempo a esta parte hay dos lucerillos azules que me miran, no se si me persiguen o si me necesitan…¨.

Cada día de nuestra vida hacemos depósitos en el banco de memoria de nuestros hijos.

Charles Swindoll

Cuando nuestros hijos son pequeños nos persiguen porque nos necesitan, porque en gran medida dependen de nosotros, que hermoso seria que en la adolescencia y juventud nos sigan persiguiendo por decisión propia y porque nos aman y han decidido tomar nuestras convicciones de vida. ¿Estamos conscientes que nuestra vida se convierte en el primer referendo para nuestros hijos?, ellos nos miran todo el tiempo, en su primera fase somos sus héroes de carne y hueso que al pasar los años aunque conozcan nuestros errores y debilidades sigan manteniendo la honra a sus padres por amor y convicción. Fuente Radio HCJB.

Las tareas en casa prepara a nuestros hijos para la vida

En un mundo ideal, nuestros hijos siempre ayudarían con las tareas del hogar (¡y sin quejarse!). Pero en la vida real, muchas mamás llevan toda la carga de las responsabilidades en casa. ¿Qué tipo de ayuda podemos esperar de nuestros hijos y a qué edad? ¿Cómo criamos niños que aporten a las necesidades de la familia?

Cuando pensamos en asignar tareas, es muy importante preguntar cual es la meta final que tenemos. Claro que sí, queremos que nos ayuden con una casa limpia, comida lista y ropa lavada, pero más allá de eso, estamos formando a nuestros hijos. Queremos que lleguen a ser adultos capaces, que viven con propósito, contribuyendo a sus familias, comunidades y a la sociedad. Muchos estudios muestran que la felicidad se encuentra en la contribución a una causa mayor. Como cristianos, reconocemos que Dios nos invita a su causa de bendecir al mundo. Podemos empezar entrenando a nuestros hijos en casa a aceptar el reto de participar en la causa de Cristo.

Nunca es demasiado temprano delegar tareas a nuestros hijitos. Por ejemplo, un niño de dos años puede poner la ropa sucia en la canasta y colocar servilletas en la mesa. Un niño de cuatro años puede limpiar derrames con un trapo y organizar sus juguetes. Un niño de seis años puede secar y guardar los platos y emparejar los calcetines. Un niño de ocho puede preparar un plato sencillo con ayuda (como cocinar huevos o avena). Un niño de diez puede saber coser un botón y lavar todo el baño. Poco a poco nuestros hijos irán aprendiendo las herramientas que necesitarán para el resto de sus vidas.

Como padres queremos entrenar a nuestros hijos para que prosperen en la vida aun cuando no estamos a su lado. Sí, nos cuesta trabajo detenernos de nuestros propios deberes para enseñarles a ellos. Si, podríamos hacer las tareas más rápidas sin su ayuda (por lo menos al principio). Pero no debemos privarles de la oportunidad de aprender a cuidarse a si mismos y de poder aportar como un miembro valioso del equipo familiar.

Cada persona anhela ser necesaria de alguna manera y Dios nos diseñó así. Efesios 2:10 dice “Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás.” Por lo tanto, cada vez que nuestros hijos ayudan con las tareas de la casa, enfaticemos a ellos que son partes importantes de nuestro equipo familiar y de la familia de Dios.

Beth Saavedra
Iglesia “La Viña” Quito
vinaquito.com

Todos estamos llamados a ser misioneros, no es una opción.

Recuerdo a mis padres haciendo deberes en la noche en la mesa del comedor, que a la vez era sala. Tenían libros como Pasión por las almas, Misión Mundial 1, 2 y 3. Escribían resúmenes y análisis sobre misiones. Les pregunté que hacían y me contaron que estaban haciendo un curso de misiones transculturales. Los primeros meses eran vía correspondencia, y después debíamos ir por 3 meses al entrenamiento intensivo presencial.
Sin saberlo, aquel entrenamiento misionero de mis padres cambiaría toda nuestra vida.

Desde aquel día hasta hoy hay un solo tema que arde en el corazón de mis padres: misiones. Aprendimos que en Ecuador, hasta 1998 habían más de 300 comunidades que no tenían presencia del evangelio, ni una iglesia o grupo de creyentes. También pudimos conocer la realidad en países musulmanes con respecto al evangelio, la persecución que vivían los creyentes.

Ya son 19 años de aquella decisión: servir a Dios a través de las misiones. Toda la familia estuvimos involucrados y hay algo que me he dado cuenta, la gente piensa que debe recibir un llamado especial para ser misionero, y la verdad es que como dice Keith Green: la gran comisión no es la gran sugerencia.

Todos estamos llamados a misionar. Algunos tienen más habilidad para servir con tribus urbanas, con nacionalidades indígenas, en otros países. Todos estamos llamados a ser misioneros.

Alguna vez me dijeron: si no vas a ir, puedes aportar para que alguien vaya. Si no vas a aportar, puedes orar por aquellos que van. Pero no puedes ser indiferente al llamado de Dios.

Orar, dar o ir son las opciones.

No te escondas en tu ministerio, en tu supuesto llamado a la ciudad, a la comodidad. No es posible, como decía Oswald Smith, que hayan personas que escuchan el evangelio dos veces cuando hay millones que no lo han escuchado ni una sola vez. Es hora de ser responsable con lo que Dios te encargó.

Y si tienes dudas de por qué debes ir, recuerda Mateo 28. Jesús dijo: Toda potestad me es dada en el cielo y la tierra, por tanto… Id!
Porque tiene el poder para hacerlo es que te envió. No es un consejo, no es una idea, es una orden que debemos cumplir.

Fuente: Radio HCJB

Pasión por conocer la Palabra de Dios

Espero que en el cielo existan televisores de última tecnología, pues me encantaría poder ver en estos aparatos electrónicos las historias maravillosas de la Biblia.

Es innegable la cantidad de historia escrita en la Biblia. Narraciones que nos cuentan de otras culturas, tiempos, y lugares. Por ejemplo, lo que sucedió con David cuando enfrentó a Goliat, o el momento en que Noé salió finalmente del arca. Me pregunto si sus piernas se tambalearon por unos días después de permanecer tanto tiempo en el arca. El episodio con los pastores en la primera Navidad, quienes primero estaban aterrados al ver a los ángeles y luego postrados adoraron a un Rey, todo en cuestión de horas.

Estos hechos no son solamente historias; son eventos registrados por la mano de Dios en Su creación y en la historia humana. Moisés dijo a los israelitas que conocer a Dios de esta manera era un verdadero honor. Así lo expresó: “Mirad, yo os he enseñado estatutos y juicios tal como el SEÑOR mi Dios me ordenó.  Porque, ¿qué nación grande hay que tenga un dios tan cerca de ella como está el SEÑOR nuestro Dios siempre que le invocamos?”   (Deut. 4:5, 7 LBA)

La oportunidad de conocer a Dios y tener una relación con Él era inaudita en los tiempos antiguos. Las naciones alrededor de Israel creían en muchos y diferentes dioses, aunque ninguno de ellos realmente se preocupaba por la gente. Por el contrario, el Dios de Israel-nuestro Dios- elige revelarse, ser conocido y tener una relación con nosotros.

Nuestra pasión por conocer a Dios debe ser precedida por nuestra pasión por conocer Su Palabra. Solo la Biblia puede decirnos quién es Dios, la forma en la que nos ama y cómo podemos relacionarnos con El. Nos cuenta de Sus maravillas, Su gracia, Su misericordia y Su perdón. Aprenda a amar la Palabra de Dios. Inculque en sus hijos la pasión por su estudio. ¡Ame al Dios que se ha revelado a nosotros!