Las tareas en casa prepara a nuestros hijos para la vida

En un mundo ideal, nuestros hijos siempre ayudarían con las tareas del hogar (¡y sin quejarse!). Pero en la vida real, muchas mamás llevan toda la carga de las responsabilidades en casa. ¿Qué tipo de ayuda podemos esperar de nuestros hijos y a qué edad? ¿Cómo criamos niños que aporten a las necesidades de la familia?

Cuando pensamos en asignar tareas, es muy importante preguntar cual es la meta final que tenemos. Claro que sí, queremos que nos ayuden con una casa limpia, comida lista y ropa lavada, pero más allá de eso, estamos formando a nuestros hijos. Queremos que lleguen a ser adultos capaces, que viven con propósito, contribuyendo a sus familias, comunidades y a la sociedad. Muchos estudios muestran que la felicidad se encuentra en la contribución a una causa mayor. Como cristianos, reconocemos que Dios nos invita a su causa de bendecir al mundo. Podemos empezar entrenando a nuestros hijos en casa a aceptar el reto de participar en la causa de Cristo.

Nunca es demasiado temprano delegar tareas a nuestros hijitos. Por ejemplo, un niño de dos años puede poner la ropa sucia en la canasta y colocar servilletas en la mesa. Un niño de cuatro años puede limpiar derrames con un trapo y organizar sus juguetes. Un niño de seis años puede secar y guardar los platos y emparejar los calcetines. Un niño de ocho puede preparar un plato sencillo con ayuda (como cocinar huevos o avena). Un niño de diez puede saber coser un botón y lavar todo el baño. Poco a poco nuestros hijos irán aprendiendo las herramientas que necesitarán para el resto de sus vidas.

Como padres queremos entrenar a nuestros hijos para que prosperen en la vida aun cuando no estamos a su lado. Sí, nos cuesta trabajo detenernos de nuestros propios deberes para enseñarles a ellos. Si, podríamos hacer las tareas más rápidas sin su ayuda (por lo menos al principio). Pero no debemos privarles de la oportunidad de aprender a cuidarse a si mismos y de poder aportar como un miembro valioso del equipo familiar.

Cada persona anhela ser necesaria de alguna manera y Dios nos diseñó así. Efesios 2:10 dice “Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás.” Por lo tanto, cada vez que nuestros hijos ayudan con las tareas de la casa, enfaticemos a ellos que son partes importantes de nuestro equipo familiar y de la familia de Dios.

Beth Saavedra
Iglesia “La Viña” Quito
vinaquito.com