El dinero es un regalo de Dios

Mi esposa y yo hemos plantado un pequeño jardín detrás de nuestra casa. Durante nuestros veranos canadienses, mientras disfrutamos de largos y cálidos días, vemos felices ese jardín vivo y visitado por colibríes, mariposas y abejas. Esas son las criaturas de Dios! Nosotros no hacemos nada para cuidarlas, Él lo hace todo y nos permite tener un asiento preferencial en el gran teatro de la naturaleza en la que imprime su amoroso cuidado.  A veces me pregunto qué maravillas Adán y Eva debieron haber visto cuando sirvieron como cuidadores del Jardín original plantado por Dios mismo.

El jardín en el patio de nuestra casa, no es nada comparado con el gran Jardín de Dios, pero nuestro papel en la creación  no ha cambiado.  Así como Adán y Eva, tenemos la responsabilidad de ser guardianes o mayordomos de los recursos que Dios nos ha dado.

El dinero es uno de los recursos más obvios que debemos administrar. Para ser buenos administradores debemos primero estar convencidos que Dios nos extiende el mismo amor y cuidado que disfrutan las criaturas de su hermoso jardín, independientemente de cuánto podamos (o no) tener. Una vez que entendemos que el dinero es un regalo de Dios, será más fácil usarlo para Él. Esto afectará cómo proveemos para nuestra familia, apoyamos a la iglesia y compartimos con aquellos en necesidad. Su amor puede ser evidenciado a través de la manera en que administramos el dinero.

Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros de mucho más valor que ellas? (Mat 6:26 LBA)

Instruye al niño en su camino

Es época de vacaciones para la mayoría de nuestros niños y se baraja una serie de actividades para hacer con ellos. La lectura es sin duda una estupenda idea, más aun cuando un grupo de investigadores estadounidenses realizaron escáneres cerebrales a niños en edad de preescolar mientras se les contaban historias. Descubrieron así una mayor actividad neuronal en determinadas áreas cerebrales, en aquellos pequeños a los que se leía mucho en sus casas. Las áreas, relacionadas con el procesamiento semántico y la formación de imágenes mentales, resultan imprescindibles para un óptimo desarrollo lingüístico y, en consecuencia, para un buen rendimiento académico a edades posteriores.

Aunque diversas investigaciones han sugerido que los niños que viven en núcleos familiares sin recursos económicos están menos preparados para comenzar las clases en el colegio, el estudio demuestra que esta circunstancia se puede paliar a través de la lectura en los primeros años de vida.

La Biblia es una herramienta muy eficaz para este propósito ya que posee un mensaje tan sencillo que hasta un niño de tres años puede entenderlo.

Muchos de sus pasajes pueden servirnos para enseñar a los más pequeños que la desobediencia a Dios nos aparta de su presencia, y por eso necesitamos ser reconciliados a través de Jesús, quien es el camino, la verdad y la vida.

La misma palabra de Papá Dios dice: Instruye al niño en el camino que debe andar, Y aun cuando sea viejo no se apartará de él”.

Resolver pendientes libera tu vida

Uno de mis mayores errores es dejar cosas pendientes y no resolverlas nunca. Miro la tarea pendiente y me convenzo que mañana lo haré, que después lo haré, que en un ratito lo haré, que no es algo urgente, que resolver pendientes no es prioridad.

A medida que pasa el tiempo, los pendientes no resueltos no solo se acumulan, sino que también desgastan. El día a día tiene su propio afán, como diría Jesús. Si los pendientes del día a día se suman a los anteriores, nuestra vida se carga, tu mente se fragmenta porque debes pensar en varias cosas a la vez.

Quizá tu pensamiento es “Jimmy, los pendientes que tengo son pequeños, ni se notan”. Si te acostumbras a postergar, eso se convertirá en un hábito. Lo digo por experiencia. Pagos bancarios, deberes universitarios, reuniones de trabajo, encuentros con amigos, proyectos, metas académicas, procesos de perdón y restauración… tantas cosas que pueden convertirse en una carga o liberar tu vida.

Si te preguntas ¿cómo o por donde empiezo?, tengo un par de recomendaciones:

  • Revisa que debes hacer.
  • Empieza por lo que puedes hacer.
  • No te encapriches con lo que no puedes hacer.
  • Haz lo que debes hacer.
  • Descansa

 

Escrito por: Jimmy Sarango
Sitio oficial: www.jimmysarango.com

El origen de la felicidad

Es grato encontrarse con personas que evidentemente son felices, o por lo menos eso es lo que muestran en el día a día de su existencia. Siempre me he preguntado ¿Cuál es el origen de su permanente estado de gozo? Un equipo de investigadores de la Universidad de Kioto – Japón ha conseguido mapear el origen de la felicidad en el cerebro a través del uso de resonancias magnéticas.

Su estudio ha revelado que las personas felices tienen mayor cantidad de materia gris en una región cerebral, que se activa al experimentar lo que nos ocurre de forma consciente. El hallazgo abona el terreno hacia una forma de medición objetiva de la felicidad.

Wataru Sato y su equipo han descubierto una respuesta desde la perspectiva neurológica. La felicidad tendría su origen, según su estudio, en la Precuña; una región del lóbulo pariental superior del cerebro que se activa al experimentar lo que nos ocurre de forma consciente.

Las personas sienten las emociones de diferentes maneras; algunas experimentan la felicidad de forma más intensa que otras cuando se les dice palabras de ánimo. Los psicólogos han descubierto que algunos factores emocionales como este, unidos a la satisfacción general, constituyen la experiencia subjetiva de sentirse “feliz”.

A raíz de este descubrimiento, los científicos norteamericanos señalaron que es posible modificar el estado emocional con un entrenamiento adecuado. Las personas pueden alejar los pensamientos y sentimientos que les conducen a la angustia, y reemplazarlos por otros que les llevan al bienestar.

Al leer esto, solo viene a mi mente lo que la Biblia enseña, que la felicidad no depende de lo favorable o desfavorable de nuestras circunstancias. Enseña que si la felicidad dependiera de esto, sería momentánea, y  casi inexistente.

La felicidad no depende de algo externo. No depende de la pobreza, ni de la riqueza. No depende de nada bueno que haya en nosotros.

La verdadera felicidad brota del cambio que la palabra de Dios ha producido en el interior de cada quien. No es preciso mapear la felicidad en lo más recóndito del cerebro humano, porque esta surge de un cambio en lo más profundo del corazón. Fuente HCJB.

La tecnología y nuestros hijos

Nos guste o no, la tecnología digital está tomando un lugar cada vez más central en nuestras vidas. Como padres tenemos el reto de entrenar a nuestros hijos a un manejo sano de la tecnología. Abundan estudios demostrando los efectos negativos en niños que pasan demasiado tiempo frente a las pantallas.

¿Cómo podemos poner límites sanos que no conviertan la tecnología en un fruto prohibido y tampoco expongan a nuestros hijos a los peligros de la pantalla? Algunos principios para guiarnos:

Permite que tus hijos se aburran.  Dios nos creó a su imagen y somos creativos como Él. Pero muchas veces no les damos espacio a nuestros hijos para desarrollar esa creatividad. Es más fácil sacar el celular y dejarles jugar con una aplicación, que escuchar sus quejas de que están aburridos. Es nuestra responsabilidad como padres entrenar a nuestros hijos en el dominio proprio, en postergar deseos, y en ser creativos con los recursos que tienen a mano. ¡Estas habilidades son necesarias para el resto de sus vidas!

Establece los parámetros para el uso de pantallas. Cada familia pondrá límites en cuanto a la cantidad y en cuanto al contenido de la tecnología. Lo importante es que existan reglas establecidas, en vista de sus valores como familia. Por ejemplo, podrían decidir que deberes de la escuela y tareas en la casa deben tener prioridad. Ayuda prohibir el uso de dispositivos antes del cumplimiento de lo mencionado. Nuestra familia tiene un “ayuno” de pantallas cada año en el mes de diciembre para disfrutar más de los eventos y las tradiciones navideñas. En julio repetimos este ayuno de pantallas para crear espacios para lectura y pasatiempos en familia.

Modela el uso sano de tecnología. Los ojitos de nuestros pequeños nos miran, como adultos cristianos modelamos a nuestros hijos la manera en cómo manejamos la tecnología. Si amamos con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerza a nuestros dispositivos, ellos aprenderán a hacer lo mismo. Pero si ponemos el ejemplo del uso de tecnología para bendecir y aprender y descansar para la gloria de Dios, también lo aprenderán. Abrimos el diálogo con nuestros hijos acerca de los programas que están viendo y qué les están enseñando acerca del mundo. Aun si ven algo inapropiado (cosa que suele pasar aun con los padres más cautelosos), nos da una gran oportunidad para hablar de nuestros valores y del impacto poderoso de los mensajes visuales.

La tecnología es una herramienta que podemos utilizar para nuestro bien. Seamos padres sabios en su uso.